La suspensión en un automóvil es el conjunto de elementos que absorben las irregularidades del terreno por el que se circula para aumentar la comodidad y el control del vehículo. El sistema de suspensión actúa entre el chasis y las ruedas, las cuales reciben de forma directa las irregularidades de la superficie transitada. Sin este conjunto de elementos, constituido básicamente por los amortiguadores y espirales, cada viaje estaría lleno de golpes indeseables.
El espiral no es más que una barra de acero doblada para obtener la forma helicoidal. El espiral absorbe las fuerzas de choque mediante la compresión y retrocediendo hasta alcanzar su altura original. Mientras tanto, los amortiguadores cumplen la función de evitar el rebote continuo generado por los espirales frenando las oscilaciones generadas en los baches o también conocido como “efecto rebote”.
La mayoría de los espirales falla o dejan de cumplir con su función debido a la constante sobrecarga, al excesivo esfuerzo de subir y bajar o simplemente se pueden quebrar debido a la fatiga del metal.
En cambio los amortiguadores tienen una vida útil de 50.000 km, pero dependerá también del uso que se le de al vehículo y al estado de los caminos por donde se lo utilice. Algunos de los problemas que pueden tener es la perdida de liquido es la causa de su mal deterioro, que puede provocar el efecto rebote o escuchar algún golpeteo fuerte al momento de circular por un bache.
Recomendamos la revisión del sistema de suspensión cada 20.000 kilómetros o 12 meses.
En MOTORIKA contamos con el equipo, las habilidades y conocimientos técnicos para controlar el sistema de suspensión de su vehículo para que funcione en las mejores condiciones.